Cómo puedes rechazar trabajar con un cliente

Como seguramente sabrás, existen infinidad de fórmulas con las que puedes rechazar un trabajo dado para cualesquiera de los clientes que pudieras tener. Sin embargo, existen aspectos que seguramente deberías tener en consideración como son por ejemplo, hacerlo con educación, para conseguir que esa persona pueda volver a contactar contigo más adelante.

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Claves para rechazar el trabajo de un cliente de manera óptima

Aquí encontrarás varias claves que puedes aplicar para conseguir un resultado excepcional, a la vez que rechazas trabajar con un cliente:

Se honesto con la propuesta realizada

Es muy posible que te encuentres con planteamientos que no podrás abordar por cualquier tipo de cuestión. Por ello, si te plantean propuestas que no puedes cubrir no te olvides de ser honesto con tu cliente y contestarle, educadamente, que resulta imposible. Puedes servirte de respuestas razonables como el margen de tiempo requerido o simplemente, porque la propuesta no cuente con suficiente tiempo para ejecutarse de la manera correcta bajo tu experiencia.

No dispones de tiempo en estos momentos

Incluso aunque resulte más bien todo lo contrario, es posible que una de las respuestas más sensatas a las que puedas recurrir para evitarte querer trabajar con un cliente sea la no disponibilidad de tiempo. Si en un momento concreto te encuentras con un cliente insistente y no cuentas con tiempo para atenderle, no está de más que optes por este tipo de respuesta para rechazar la propuesta laboral.

Presta mucha atención a la evitación de un cliente

En ocasiones, es posible que no quieras trabajar con un cliente por experiencias anteriores o tus criterios personales. No obstante, es bastante posible que desconozcas cómo puedes reflejar esto sin causar molestias en la persona que te contactó.

Ante todo, en este tipo de situaciones tan complicadas, es importantísimo que mantengas la templanza y dialogues con la persona, para intentar explicarle que tu forma de trabajar y la suya no son las más apropiadas para trabajar juntos, invitándole a buscar a otra persona que realice dicho trabajo para él. Eso sí, no te olvides de ser lo más diplomático posible y sobre todo, que la educación sea tu clave.

No se ajusta a tus honorarios

Una de las circunstancias que pueden llevarte a rechazar trabajar con un posible cliente, puede deberse a tus honorarios. Te encontrarás clientes que querrán pagar menos de lo que consideras vale tu tiempo o prácticas parecidas. Ante estos casos, deberás exponer tu perspectiva en relación con el trabajo y que dicho trabajo, supone tiempo de tu parte, de tu vida en familia y tiene un coste.

En aquellos casos en los que no llegues a un acuerdo que consideres satisfactorio en cuanto al coste de tu tiempo, sencillamente tendrás que exponer este planteamiento de la forma más educada que puedas y no aceptar el trabajo.

No trabajas gratuitamente

Puedes encontrarte con clientes que desean que trabajes gratis. Sin embargo, tendrás que decirle que te encantaría ayudarle, pero lamentablemente no cuentas con tiempo suficiente en este momento.

Ahora tú, ¿cuál de las opciones planteadas te parece más atractiva?

 

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