Como aprender a prorratear y prever gastos para evitar sorpresas en nuestras cuentas

Como norma general, todo el mundo debería tener un control bastante exhaustivo de sus cuentas, de este modo conseguiríamos mantener hogares, negocios, etc., con una buena salud financiera, y es que en muchas ocasiones ya no se trata tanto de la cantidad ingresada y gastada, sino de cómo se gestionan ambas y de qué modo a través de la información de la que disponemos, podemos aprender a hacer más con los primeros y con los segundos.

En este artículo vamos a hablar sobre una de las partes que se consideran indispensables para poder tener un control real y actualizado de nuestras cuentas, nos referimos a la prorrata de gastos de larga duración o pocas facturaciones. En estos casos el hecho de tener este control del gasto nos ayudará a evitar que al llegar la fecha de vencimiento nos encontremos con faltas de liquidez, necesidad de efectivo, necesidad de solicitar prórrogas por una baja o nula previsión, etc.

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Con la prorrata conseguiremos los números rojos y los sobresaltos de última hora

Para quienes desconozcan el término, cuando hablamos de prorratear un gasto, nos referimos al hecho de coger un importe supongamos anual como puede ser el del seguro de nuestro coche, que a modo de ejemplo supondremos que es de 600€ anuales, y realizar una división de este importe por los 12 meses que tiene el año, de lo cual se arrojaría un importe de 50€ mensuales.

Este valor se emplea para añadirlo a los gastos mensuales fijos de nuestro hogar, y es que si bien es cierto que a final de mes nadie nos va a quitar de nuestro banco 50€ en concepto de seguro del coche, nosotros hemos de contemplar nuestros gastos como si ello ocurriera en realidad de modo que pasados 3 meses al ver nuestro saldo, tengamos presente que 150€ de ellos no son ahorro real sino gasto que estamos preparando para pagar en un futuro. De este modo al llegar el próximo vencimiento, cuando nos venga el coste de 600€, nosotros ya lo tendremos preparado y descontado de nuestros ahorros de modo que ni será un duro golpe a nuestra moral por la bajada de los ahorros, ni habrá posibilidad de que no tengamos efectivo para realizar el pago con el riesgo que ello implica en potenciales números rojos y comisiones por descubierto.

El soporte de una hoja de cálculo nos facilitará mucho la vida a la hora de controlar nuestros gastos

El mejor modo de empezar a prorratear nuestros gastos, es mediante la ayuda de un archivo Excel en el cual pongamos en una tabla en el eje de las Y, todos los gastos que no sean mensuales, ya sea a modo de ejemplo de los más habituales: el agua, la luz, el gas, la comunidad de vecinos, los impuestos de circulación de los vehículos que podamos tener en casa, los seguros de coche, moto, hogar, vida, etc., los impuestos anuales como el impuesto de bienes inmuebles (ibi), el impuesto sobre las basuras, sobre el alcantarillado, entre otros que podamos tener. Por otro lado, en el lado de las X en su parte superior, pondremos los meses del año en curso. Tras ello cogeremos en la última celda, la que correspondería al mes 13, y añadiremos el importe anual, obviamente en casos como la luz y el agua serán estimados en base al año anterior.

Si seguimos este sencillo concepto de la prorrata en la gestión de nuestras cuentas personales, conseguiremos controlar mucho mejor nuestros flujos de caja y evitar los tediosos números rojos y gastos imprevistos cuando realmente en un gran porcentaje, estos, pueden ser controlados y previstos con bastante exactitud.

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